Está pieza la fotografié (siento la baja calidad) hace unos días en Ciudad Universitaria (Madrid). Desde luego este es un ejemplo del llamado Marketing Personal, aquel que debe practicar cada persona para "saber venderse".
Es curioso como lo que aparentemente es una compra, realmente vende; se vende a si misma. Rodeado de multitud de anuncios de todos los colores y tamaños, éste, destaca por su sencillez y lo directo de su mensaje.
Otras personas, como yo, lo miraron e incluso alguno mostró su sonrisa leyéndolo mientras esperaba al autobús. El que ha compartido piso sabe lo difícil que resulta hacerlo con un/una desconocido, pero parece positivo saber que al menos tu acompañante tendría buen humor.
La segunda frase dice "Me da igual si es pequeña, pero que tenga una ventana". ¡Qué menos!, dirán algunos, pero sólo hay que conocer como están los alquileres en Madrid para no sorprenderse. Eso si, algo parece innegociable, el precio: 230 €.
Me quedo con las ganas de saber si encontró lo que buscaba y de conocer los resultados de su marketing personal.
Es curioso como lo que aparentemente es una compra, realmente vende; se vende a si misma. Rodeado de multitud de anuncios de todos los colores y tamaños, éste, destaca por su sencillez y lo directo de su mensaje.
Otras personas, como yo, lo miraron e incluso alguno mostró su sonrisa leyéndolo mientras esperaba al autobús. El que ha compartido piso sabe lo difícil que resulta hacerlo con un/una desconocido, pero parece positivo saber que al menos tu acompañante tendría buen humor.
La segunda frase dice "Me da igual si es pequeña, pero que tenga una ventana". ¡Qué menos!, dirán algunos, pero sólo hay que conocer como están los alquileres en Madrid para no sorprenderse. Eso si, algo parece innegociable, el precio: 230 €.
Me quedo con las ganas de saber si encontró lo que buscaba y de conocer los resultados de su marketing personal.

